Esta entrada va dedicada a la primera niña que quiso estar conmigo, como olvidarlo, 6 años tenía, se llamaba Rosa, y bueno... Duramos 2 días, la deje porque me dolía la cabeza, que bonita excusa la mía. Me dijo que quería estar conmigo porque su padre le decía que los niños que de pequeños son feos, de mayores son los más guapos, me hizo gracia, me estaba llamando feo, pero aún así le gustaba, y bueno, no sé si lo que su padre le decía era verdad, pero fue una manera muy original de empezar, le guste no por lo que era, sino por lo que podría llegar a ser. Ahora me alegro de que me llamará feo.
Tú, la dueña de mis sueños, quédate en ellos. Tú, con la luna en la cabeza, el lugar en donde empieza, el motivo y la ilusión. Que cada palabra sea una arritmia más, que cada párrafo grabe mil ilusiones.
domingo, 7 de julio de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
Te quiero
Deciros que un te quiero no es una pregunta, no esperéis respuesta, a veces tenemos miedo de decir a las personas que queremos, eso, que las queremos, por el miedo a que no nos respondan con un y yo, o otro te quiero, ¿por qué? ¿por qué tenéis miedo a que no haya respuesta? Sería más fácil soltarlo, yo la quiero y se lo digo, no siempre, más bien poco, supongo que sienta mejor demostrarlo, pero no me da miedo que no me responda, que miedo más absurdo ese, ¿se va a reír de ti? ¿te va a mandar a la mierda? si lo hace, sinceramente, no sé que haces queriendola. Mi madre solía decir que no hay querer más grande que el que quiere sin esperar nada a cambio, y que razón.